En un post anterior comentamos acerca del inicio del proceso de acreditación de las carreras de grado de Psicología, que comenzará en agosto de 2011. En esta oportunidad, profundizamos en la descripción de las exigencias que les hace el Ministerio de Educación a las carreras y los aspectos cruciales a tener en cuenta para lograr la acreditación.
Acreditación: qué se exige
Las pautas de calidad aprobadas (Resolución ME N° 343/09) fijan lineamientos en torno a 5 dimensiones: el contexto institucional donde se inserta la carrera, el plan de estudios, el cuerpo docente, los alumnos y graduados y la infraestructura y equipamiento disponibles.
Para las carreras de Psicología, encontramos la mayor cantidad de pautas de calidad vinculadas con el plan de estudios. Se establecen contenidos curriculares básicos que obligatoriamente todas las carreras deben cumplir, cargas horarias mínimas, la exigencia de incorporar instancias de práctica profesional supervisada y un trabajo integrador final, como requisitos para alcanzar el título. Los contenidos están agrupados en 3 áreas de formación: básica, general y profesional, y se incluye un detalle bastante exhaustivo de los temas vinculados con cada área.
Las pautas de calidad aprobadas especifican que las carreras deben tener un plan de estudios que contemple una formación generalista, con pluralismo teórico y perspectiva multidisciplinaria, que posibilite la posterior especialización del egresado.
En cuanto a la carga horaria, se prevé un mínimo de 3200 horas. Para las áreas de formación no se fijan cantidades mínimas de horas, sino porcentajes respecto del total de la carga horaria del plan de estudios, con el fin de que cada universidad pueda definir y adecuar su propuesta de acuerdo con el perfil del egresado que busca formar.
Dentro de la carga horaria deben preverse un mínimo de 500 horas de formación práctica, de las cuales 250 deben corresponder a una práctica profesional supervisada a implementar en el tramo final de la carrera.
Otras exigencias que marca la normativa aprobada son:
- el responsable de la carrera debe ser Psicólogo
- deben existir instancias responsables del diseño y seguimiento de la implementación del plan de estudios
- la carrera debe tener mecanismos de orientación y apoyo a los estudiantes
Si bien no se define explícitamente en las pautas de calidad aprobadas, el requisito de cumplir con una práctica profesional supervisada, obliga a las instituciones a disponer de convenios debidamente firmados con las instituciones donde los estudiantes realizan estas prácticas, así como con una explicitación de la metodología de supervisión implementada.
En comparación con otras resoluciones ministeriales, en el caso de las carreras de Psicología hay pocas referencias explícitas vinculadas con las actividades de investigación y extensión en los estándares de acreditación. Sin embargo, la necesidad de contar con ellas queda plasmada en algunos de los estándares de acreditación aprobados, referidos al contexto institucional, el personal de apoyo y la infraestructura.
Acreditación: aspectos cruciales
Conocidas las pautas de calidad, el exito que tenga una carrera para lograr la acreditación depende fundamentalmente de su capacidad para realizar adecuadamente el autodiagnóstico de su situación actual. Este autodiagnóstico, o autoevaluación, es la primera etapa del proceso de acreditación y las carreras de Psicología tienen hasta el mes de diciembre para realizarlo.
Durante la autoevaluación, las autoridades de las carreras, junto con el personal docente, de apoyo, estudiantes y graduados, deberían realizar un análisis profundo de la situación actual de la carrera en contraste con las pautas de calidad aprobadas por el Ministerio de Educación. Deberían preguntarse, por ejemplo, si el plan de estudios incluye todos los contenidos necesarios; si la carga horaria alcanza la mínima prevista; si la biblioteca dispone del acervo bibliográfico necesario.
El autoanálisis implica la recopilación de una importante cantidad de información y de su sistematización, con el fin de poder realizar un diagnóstico fundamentado.
La identificación de potenciales situaciones deficitarias, es decir, de incumplimiento de alguna pauta de calidad, se convierte en un aspecto crucial de la autoevaluación. Sin embargo, esto no es suficiente. Además, deben, a partir de los déficits identificados, plantearse estrategias de mejora que redunden en una reversión de esa situación.
Las carreras tienen la oportunidad durante el período de autoevaluación de realizar ajustes que les permitan alcanzar las pautas fijadas (por ejemplo, modificar el plan de estudios, incorporar docentes, firmar convenios).
Además, para aquellas situaciones que no puedan revertirse antes de diciembre, pueden formular estrategias de mejora que les permitan, no sólo alcanzar las pautas de calidad, y lograr la acreditación, sino definir una estrategia de crecimiento tendiente al logro de la excelencia académica. De este modo, el correcto diagnóstico de la situación de la carrera, la detección de déficits y la formulación de estrategias de mejora se convierten en los aspectos centrales que definen la acreditación o no de las carreras.
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