Movilidad académica e integración regional

Durante el IV Encuentro de Redes universitarias y Consejos de Rectores, realizada en Buenos Aires, Argentina el pasado mes de Mayo, foro organizado por el Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior de América Latina y el Caribe (UNESCO-IESALC),  se lograron importantes acuerdos y se concretaron  propuestas que incidirán de manera decisiva en el futuro de la región.

Los asistentes concertaron entre otros aspectos que  “la calidad, la pertinencia, la inclusión – atendiendo en ella los aspectos, sociales, económicos, de género, de capacidades diferentes – el interculturalismo y el compromiso social deben ser elementos ineludibles a la hora de definir acciones”. Igualmente acordaron que en la construcción del proyecto ENLACES “se debe contemplar la interacción con todos los esquemas socio-políticos que existen en América Latina y el Caribe, especialmente con aquellos que han concebido mecanismos de movilidad académica y de cooperación científica. Requiere asimismo de un conjunto de acuerdos estratégicos, de un marco programático común y de instrumentos institucionales, administrativos y financieros”.

El IV Encuentro sirvió de plataforma para reafirmar la importancia de la integración regional, que debe estar de la mano de los Gobiernos de cada país,  para así garantizar una mayor inversión en la Educación Superior a fin de impulsar programas de movilidad académica en América Latina y el Caribe.

Por otro lado, UNESCO-IESALC aprovechó la oportunidad para presentar el Mapa de Educación Superior de América Latina y el Caribe (MESALC) logrando su adopción por parte de las organizaciones participantes, así como la creación del sello MESALC.

“Ante el grado de avance alcanzado por el MESALC, se promoverá la adhesión al sello “MESALC”, como una forma de expresar el compromiso de las Instituciones de Educación Superior con la fe pública y la transparencia de la información.

La Declaración Final de Buenos Aires 2011 puede descargarse de este link, o biea, acá.

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Rankings universitarios: conclusiones del Encuentro organizado por IESALC

Durante el IV Encuentro de Redes Universitarias y Consejos de Rectores de América Latina y el Caribe, realizado en Buenos Aires del 5 al 6 de mayo pasado,  encuentro organizado por el Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (UNESCO-IESALC), el tema central fue la presentación del MESALC, un sistema de información en línea, cuyo propósito es promover la articulación de los métodos nacionales de información sobre Educación Superior (ES) en la región.

En el video que sigue se recopilan las opiniones de algunos de los participantes en este encuentro sobre los rankings universitarios y la relevancia del proyecto de IESALC para mejorar la información disponible sobre los sistemas de educación superior en los países de América Latina y el Caribe.

Rankings universitarios y el valor de las universidades

Siguiendo con el tema de los rankings universitarios y su relevancia para medir la calidad de las instituciones de educacion superior, en este caso reproducimos una entrevista realizada a Sharifah Hapsah S.H. Shahabudin, especialista en educación superior, quien elaboró el marco de garantía de calidad para todos los títulos de Malasia.

¿Dónde empezó esta obsesión con las clasificaciones?

Al parecer, el impulso inicial provino de un informe en el que el gobierno británico recomendaba la creación de criterios internacionales de referencia para medir la calidad de las universidades del Reino Unido en comparación con las estadounidenses. El proceso tiene ahora carácter mundial. Pero muy pocos índices de calidad de la educación superior pueden traducirse de manera fidedigna de un país a otro.

En su opinión, ¿cuál es la piedra de toque de una universidad?

Yo diría que es la manera en que la institución anticipa y dirige los cambios de modo permanente, mediante innovaciones que generan valores añadidos y ofrecen dividendos sociales, medioambientales y económicos a la universidad, la nación y la región.

¿En teoría, que deberían medir esos indicadores?

Deberían evaluar la repercusión de la universidad sobre la innovación empresarial, la promoción sociocultural y el desarrollo medioambiental de una región. Pero esos índices todavía deben elaborarse y perfeccionarse. Como Einstein afirmó en una ocasión: “No todo lo que cuenta puede contarse”. ¡Tampoco todo lo que puede contarse cuenta en realidad!

¿Cómo operan actualmente los criterios mundiales de clasificación? 

Los métodos actuales ofrecen una instantánea de la institución, basada en mediciones simples: se escogen dos datos cualitativos (un examen realizado por los empleados y otros por los homólogos) junto con cuatro datos cuantitativos, a fin de establecer una jerarquía en materia de enseñanza, repercusión de la investigación y prestigio internacional. Quienes más influyen son las personas situadas en mejor posición para evaluar a los profesores. De todo el proceso se deriva una cifra única, para determinar la posición de la institución en comparación con las demás, en lo tocante a sus diversos aspectos cualitativos.

Pese a todas las críticas de que han sido objeto, las clasificaciones universitarias a escala mundial siguen considerándose un criterio internacional que permite comparar la valía de las instituciones.

¿Deben usarse esas clasificaciones para ayudar a formular las políticas educativas y asignar recursos?

Sí, pero sólo si se usan para ayudar a asignar recursos con miras al aumento de capacidad (por ejemplo, asignando financiación suficiente para la investigación y la enseñanza), o para formular políticas que propicien más autonomía institucional y libertad de cátedra, o para reestructurar la educación superior a fin de que la economía nacional llegue a ser más competitiva en la economía mundializada. En esos casos, la clasificación opera como una valiosa herramienta que impulsa la consecución de la excelencia.

El gobierno de Malasia creó un Programa Acelerado para la Excelencia, también denominado Universidad APEX, además de las universidades especializadas en investigación que ya existían en el país. Las autoridades no estaban interesadas en una universidad “estelar”, sino en una institución que tuviera el potencial y la disposición para realizar transformaciones y gestionar los cambios.

¿La imagen que la gente tiene de las clasificaciones constituye un problema?

Las expectativas de la opinión pública son grandes y la gente espera que se obtengan resultados rápidos en cuanto a ascender en las clasificaciones. La gente, en particular la clase política, no comprende la índole de esas clasificaciones y las equiparan con los criterios de la universidad o con su valor. Esto plantea un verdadero problema cuando se trata de prever el potencial de actuación de una entidad tan compleja y cuyo funcionamiento requiere tanto tiempo, pero que al mismo tiempo usa una escala unidimensional para medir sus resultados.  De modo que la obtención de un puesto inferior en la clasificación se interpreta como una mengua de sus criterios académicos  y un despilfarro de recursos, y los grupos políticos de oposición suelen aprovechar la oportunidad para criticar acerbamente al gobierno y a las universidades.

¿Es posible aplicar las clasificaciones para determinar qué instituciones son las mejores?

No, porque las universidades deberían ser evaluadas por su capacidad de satisfacer sus objetivos institucionales y los de la financiación gubernamental. Incluso dentro de un mismo país, las universidades tienen misiones diferentes. En nuestra universidad nacional, la UKM, nuestra labor no se limita a producir dirigentes,  obtener resultados en las investigaciones y promover la ciencia que se espera de una institución de rango mundial, sino que también consiste en contribuir a la forja de la nación y la promoción del malayo como idioma de las ciencias, todo ello en consonancia con el mandato de la institución, en tanto que universidad nacional.

Las clasificaciones no constituyen una medida de la valía real de una universidad. No tienen en cuenta las necesidades de los estudiantes que buscan información específica que les ayude a escoger una institución. Además, los valores que una universidad inculca no tienen traducción en los índices clasificatorios y no pueden medirse con criterios sencillos, como la proporción de alumnos por cada profesor. La calidad de la enseñanza debe medirse en función de la experiencia de aprendizaje de los estudiantes.

¿Qué opina usted de la selección de indicadores?

Ese es un debate sin fin. ¿Por qué usar el criterio de los empleados, cuando las universidades insisten ahora en que el autoempleo es un baremo para medir el éxito de sus graduados? Además, tomar como indicador el número de estudiantes internacionales coloca en desventaja a las universidades de numerosos países en desarrollo que tienen que satisfacer la demanda local de enseñanza.

Las evaluaciones dependen en gran medida del criterio de los homólogos y las encuestas de los reclutadores, que conforman el 50 por ciento de la puntuación. Ahora sabemos que esos juicios están sujetos a la influencia de múltiples factores, tales como la tradición, que dan ventaja a las instituciones más antiguas. Las universidades que ocupan los primeros lugares de las clasificaciones tienen, en promedio, 200 años de antigüedad, cuentan con unos 2500 miembros en sus facultades y cerca de 24.000 alumnos, son sumamente selectivas y por eso atraen y retienen a los mejores profesores, disponen de donativos que rozan los 1.000 millones de dólares y de presupuestos anuales de unos 2.000 millones de dólares.

¿Le preocupa el interés comercial de las clasificaciones?

Sí, en particular la tendencia de las universidades a “jugar el juego” de la clasificación. En fecha reciente se supo que algunos profesores “expertos”, que las entidades de clasificación contratan para realizar las evaluaciones, habían recibido “incentivos” de determinadas universidades ansiosas por obtener escaños más altos en la jerarquía. En la premura por realzar su prestigio internacional, algunas universidades buscan a profesores y alumnos de otros países, sin parar mientes en sus competencias. Ese enfoque no sólo es miope y contraproducente para el aumento de capacidades institucionales, sino que además puede poner en peligro el desarrollo de una auténtica cultura académica y la misión misma de la universidad.

En resumen, usted sigue creyendo que las clasificaciones internacionales aportan elementos útiles….

Sí, pero serían aún más provechosas si la metodología de evaluación tomara en cuenta a las universidades en un nivel contextual más profundo. Ese enfoque permitiría planificar prospectivamente con miras a los cambios institucionales, a fin de velar por la mejora genuina y duradera de la calidad. El valor de una universidad es superior a los criterios aplicados para clasificarla.

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Conclusiones del Foro de la UNESCO sobre los rankings universitarios

El 16 y 17 de mayo se realizó el Foro Global de la UNESCO sobre rankings universitarios. Durante esos días, expertos en educación superior debatieron sobre la importancia de los rankings universitarios y su impacto en el desarrollo de políticas educativas. Además, compartieron sus visiones sobre el desarrollo de herramientas para mejorar la rendición de cuentas de las instituciones de educación superior.

En este link se encuentran las presentaciones que se realizaron durante el foro.

Rankings universitarios: algunos contrastes

Siguiendo con la cuestión de los rankings universitarios, su impacto y relevancia, tema que tratamos en dos post anteriores, les presentamos dos noticias que fueron publicadas recientemente.

Una de ellas se refiere al ranking de universidades del diario “The Times” que ubica a la Universidad de Harvard como la de mayor reputación en el mundo. En ese ranking no aparece ninguna universidad latinoamericana entre las 199 incluidas en la lista.

La otra noticia, publicada hoy, destaca la presencia de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires en el puesto 175 del QS World University Ranking (que toma en cuenta 2500 instituciones). El ranking destaca el nivel de investigación, sus métodos de enseñanza, la reputación local e internacional, el número de estudiantes y profesores extranjeros con los que cuenta la facultad.

¿Sirven los rankings como indicadores de la calidad de una institución universitaria? ¿Qué impacto tienen realmente en las instituciones? Te invitamos a que nos dejes tu comentario para continuar con este debate.

Universidades latinoamericanas y rankings internacionales

En un post anterior les presentamos la propuesta del Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (UNESCO-IESALC) para mejorar el conocimiento de la oferta universitaria de los países de la región, proyecto alternativo al de los rankings universitarios. En esta oportunidad, les presentamos la opinión sobre el impacto de los rankings interncionales para las universidades latinoamericanas de Guy Haug, experto en educación superior y considerado uno de los padres de la creación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Este artículo fue publicado en el boletín de INFOACES.

Para Haug, los actuales rankings internacionales perjudican de manera seria y sistemática a las universidades de Latinoamérica.

Las razones, a continuación:

Los rankings más conocidos se apoyan en una visión sesgada y limitada de lo que son las universidades – aun más las de Latinoamérica – por dos razones principales:

  • Los rankings focalizan de manera exagerada – y hasta exclusivamente en el caso del llamado “ranking de Shanghái” – la función investigadora de las universidades y la mide con el número de premios científicos y de publicaciones en ciertas revistas científicas “internacionales” – que son casi exclusivamente de habla inglesa; con esto, se descartan todas las demás actividades universitarias – como si no importaran la función docente y la investigación aplicada y como si las IES no tuvieran ningún impacto social, cultural o regional fuera de la publicación científica. Si bien estas otras dimensiones de la actividad universitaria son más difíciles de medir que las publicaciones, no dejan de ser claves en el desempeño de su papel en las sociedades y economías donde funcionan – aún más en Latinoamérica.
  • Ciertos rankings, como los del QS y del Times Higher Education (que estaban juntos pero ahora van separados), se basan en la opinión de “expertos” que son partes del sistema y son seleccionados por serlo; con esto se privilegia el modelo universitario anglosajón, al cual están vinculados de una manera u otra la gran mayoría de los expertos.

Por ello, los rankings internacionales perjudican la imagen que se da en el mundo de las universidades latinoamericanas: según el más reciente ranking de Shanghái, ninguna de ellas está presente en la lista de las 100 “mejores” del mundo, y solamente 9 universidades latinoamericanas (6 de las cuales brasileñas) figuran entre las 500 del ranking mundial.

La conclusión principal que se puede sacar de esta observación es que para las universidades de Latinoamérica los rankings que existen son, más que “injustos”, totalmente irrelevantes. Al no considerar los factores que corresponden a las contribuciones de las IES en su contexto, no proporcionan ninguna información útil para los estudiantes, las familias, las empresas y las autoridades locales, regionales o nacionales de Latinoamérica.
No obstante su impacto sobre la Educación Superior del continente podría ser aún peor si sus conclusiones, a pesar de ser ciegas e irrelevantes se, utilizaran en el momento de definir estrategias para las instituciones y los sistemas de educación superior de Latinoamérica. Este riesgo no se puede descartar: si bien parece legítima la aspiración de ciertos gobiernos de fomentar la emergencia de algunos “campeones” en sus sistemas universitarios – y la aspiración de universidades en ser éstos – sería muy grave que el conjunto de prioridades políticas y la financiación asociada a ellas se orientaran según los criterios de los rankings. Lo mismo a nivel institucional, cuando universidades ausentes de los rankings se apoyan en ellos en el momento de elegir sus socios internacionales – a menudo por falta de fuentes de información más relevantes.

Por su parte, INFOACES persigue objetivos puramente informativos y pretende proporcionar a las universidades datos relevantes para ellas. Apoyándose en el desarrollo del sistema de datos MESALC (impulsado por UNESCO-IESALC), recogerá datos que se ven como específicamente relevantes en el ámbito latinoamericano y establecerá una tipología de las IES. Tales tipologías ya existen en otros ámbitos, como por ejemplo en Europa, en el marco del CHE en Alemania y del proyecto U-Map de la Unión Europea. En estos casos,  estas tipologías se apoyan en indicadores multidimensionales y permiten que las IES se comparen con otras que se parezcan a ellas, dando sentido a las comparaciones. Esta es también la ambición de INFOACES en el ámbito de Latinoamérica.

Mapa de la Educación Superior en América Latina y el Caribe

Ante la aparición de los rankings universitarios y el impacto que éstos pueden tener en la formulación de políticas públicas educativas, el Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (UNESCO-IESALC), ha desarrollado desde 2007 un Mapa de Educación Superior conocido como MESALC, proyecto alternativo regional, que busca ajustarse y responder a los estándares y necesidades de las Instituciones de Educación Superior (IES) latinoamericanas y caribeñas.

En ocasión del IV Encuentro de Redes Universitarias y Consejos de Rectores de América Latina y el Caribe, a llevarse a cabo los próximos 5 y 6 de Mayo, en Buenos Aires, Argentina, UNESCO-IESALC presentará el MESALC, un sistema de información en línea, cuyo propósito es promover la articulación de los métodos nacionales de información sobre Educación Superior (ES) en la región, contemplando la creación de estos espacios en aquellos países carentes de la infraestructura requerida. Al mismo tiempo, en este foro internacional se acordará la postura regional frente a los rankings universitarios y su relación con la evaluación de la calidad.

El MESALC busca profundizar el conocimiento de la ES y promover la cultura de información, y para ello cuenta con un articulado de descriptores, variables e indicadores orientados al diagnóstico de la situación académica de cada nación; acompañado por un Glosario de la Educación Superior que permite identificar y definir los conceptos básicos utilizados en la implementación del proyecto.

El Mapa de la ES tiene como propósitos:

  • Contribuir con la profundización del conocimiento sobre la Educación Superior en la región, partiendo de particularidades nacionales que son articuladas en estándares regionales;
  • Servir de instrumento para la formulación y seguimiento de políticas relacionadas a la educación terciaria; construir referentes nacionales, subregionales y regionales para el perfeccionamiento y transformación de las instituciones y los sistemas nacionales de Educación Superior;
  • Identificar y compartir experiencias institucionales y nacionales exitosas, así como promover y facilitar la cooperación solidaria entre los sistemas de Educación Superior y las instituciones de ALC.

Actualmente el Proyecto MESALC se encuentra en fase final de desarrollo e implementación de la plataforma tecnológica. Esta sugiere un alto nivel de apertura y flexibilidad ante la compleja diversidad de los sistemas de recolección de información de la ES presentes en la región.

Se espera realizar la primera prueba piloto masiva en el mes de junio de 2011, con la participación de por lo menos 60 IES de ALC, quienes pondrán a prueba el formulario en línea MESALC.

Más información sobre el proyecto en este link

Rankings y rendición de cuentas en Educación Superior: UNESCO Global Forum

Los días 16 y 17 de mayo de 2011 se realizará en la ciudad de París el Foro Global de la UNESCO “Rankings y rendición de cuentas en la Educación superior: buenos y malos usos” (UNESCO Global Forum “Rankings and Accountability in Higher Education: Uses and Misuses”).

El evento tratará el tema de los rankings universitarios a la luz del impacto que tienen en la política y la toma de decisiones a nivel institucional, nacional y regional.

Los rankings universitarios atraen una gran atención del público. Respetados o no, los rankings tienen un rol innegable en la percepción de la calidad de las instituciones de educación superior en el mundo. ¿Cómo puede explicarse la influencia e importancia d los rankings? ¿Por qué son tan controvertidos los criterios y metodologías que se utilizan?

El foro es organizado en forma conjunta con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico y el Banco Mundial. Durante dos días, representantes de la educación superior discutirán sobre las ventajas y desventajas de los rankings y el uso que debería hacerse de ellos. El uso de los rankings se discutirá también en el contexto de las políticas de mejora de la educación superior y la sustentabilidad de las instituciones. Los participantes analizarán las herramientas vinculadas con la rendición de cuentas (accountability), en particular, los mecanismos de aseguramiento de la calidad, evaluación de resultados, acreditación y benchmarking.

Más información en este link.

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